Poemas para el Día del Maestro que hagan llorar

No dejes pasar la ocasión para felicitar a aquellos que dedican su vida a impartir conocimiento, los maestros.

Poemas para el día del maestro que hagan llorar. Este 6 de julio se festeja en Perú el día del Maestro, está fecha fue instaurada en 1953 durante el gobierno de Manuel A. Odría, la elección se debió a un 06 de julio de 1822, San Martín ordeno la creación de la primera Escuela Normal de Varones del Perú

El pedagogo Brasileño Paulo Freire mencionaba, “La educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”, la huella que deja un buen profesor puede ser la guía que te lleve al final de un buen camino.

Poemas para dedicar por el día del maestro.

 1.- GRACIAS MAESTRO – ARJONA DELIA

Agradezco a mi maestro,

por sus sabios consejos,

me enseño la libertad,

de tener conocimiento.

Me brindo la confianza,

fue como agua en el desierto,

a mi sed de aprendizaje

a él siempre le agradezco.

Siempre repetía y repetía,

para que firme quede dentro,

su constancia y su aliento,

reforzaron mi intelecto.

¡Muy feliz día a los maestros!

¡Hombres que luchan a diario!

Pelean con la ignorancia,

enseñando abecedarios.

 

2.- LA MAESTRA RURAL. GABRIELA MISTRAL

 

La Maestra era pura. “Los suaves hortelanos”,

decía, “de este predio, que es predio de Jesús,

han de conservar puros los ojos y las manos,

guardar claros sus óleos, para dar clara luz”.

 

La Maestra era pobre. Su reino no es humano.

(Así en el doloroso sembrador de Israel.)

Vestía sayas pardas, no enjoyaba su mano

¡y era todo su espíritu un inmenso joyel!

 

La Maestra era alegre. ¡Pobre mujer herida!

Su sonrisa fue un modo de llorar con bondad.

Por sobre la sandalia rota y enrojecida,

tal sonrisa, la insigne flor de su santidad.

 

¡Dulce ser! En su río de mieles, caudaloso,

largamente abrevaba sus tigres el dolor!

Los hierros que le abrieron el pecho generoso

¡más anchas le dejaron las cuencas del amor!

 

¡Oh, labriego, cuyo hijo de su labio aprendía

el himno y la plegaria, nunca viste el fulgor

del lucero cautivo que en sus carnes ardía:

pasaste sin besar su corazón en flor!

 

Campesina, ¿recuerdas que alguna vez prendiste

su nombre a un comentario brutal o baladí?

Cien veces la miraste, ninguna vez la viste

¡y en el solar de tu hijo, de ella hay más que de ti!

 

Pasó por él su fina, su delicada esteva,

abriendo surcos donde alojar perfección.

La albada de virtudes de que lento se nieva

es suya. Campesina, ¿no le pides perdón?

 

Daba sombra por una selva su encina hendida

el día en que la muerte la convidó a partir.

Pensando en que su madre la esperaba dormida,

a La de Ojos Profundos se dio sin resistir.

 

Y en su Dios se ha dormido, como en cojín de luna;

almohada de sus sienes, una constelación;

canta el Padre para ella sus canciones de cuna

¡y la paz llueve largo sobre su corazón!

 

Como un henchido vaso, traía el alma hecha

para volcar aljófares sobre la humanidad;

y era su vida humana la dilatada brecha

que suele abrirse el Padre para echar claridad.

 

Por eso aún el polvo de sus huesos sustenta

púrpura de rosales de violento llamear.

¡Y el cuidador de tumbas, cómo aroma, me cuenta,

las plantas del que huella sus huesos, al pasar!

3.- Adriana Treber

Educar es ayudar en

la creación armoniosa

y feliz de una persona,

y cuando se vive así, la

satisfacción de los

padres y de los

maestros es la misma

que la del artista frente

a su obra de arte.

 

4.- MAESTROS – EVELIA CALVA RAMÍREZ

Gracias, maestros, por hacer de mi estancia en la escuela

No sólo un lugar de exámenes o tareas

Sino un hogar que me cobija y mi éxito anhela

 

Enseñando a sopesar las mareas.

Sabes llenar los días, lo mismo de amor que de exigencias

Con tu dedicación y entrega, orientas  mis inquietudes

Paciente comprendes cada locura y das sosiego a mis ansias

 

Eres cómplice en mis juegos, travesuras y vicisitudes.

A ti, que consagraste tu vida a la mía,

A ti, que me diste tu mano, para subir un peldaño,

A ti, que distribuyes tu tiempo para ser mi guía,

A ti, que te esmeras toda tu vida y no sólo un año.

 

Gracias, maestros, por demostrarme en cada momento su vocación,

por sembrar en sus pupilos, firmes ideales, nunca de ocasión,

por enseñarme que una profesión se estudia por convicción.

 

5.- Mi mestro Teresita Vázquez

 

La educación de los niños

es la base primordial,

si un árbol crece derecho

de mayor seguirá igual

es la labor del maestro

¡es su misión principal!

 

6.- Mi maestra amiga Johana Karolina

 

Un despertar distinto, aquella mañana fría

Tu rostro ante nosotros se mostró

Como aquella rebosante flor

Que luego de la lluvia, cayó.

 

Tu triste mirada se escondió

En el fondo de aquel pizarrón

Pero tu corazón no pudo más

Y de tus ojos una lágrima brotó.

 

De aquella inocente niña entonces

Un regalo recibiste

Y su insólita carta leías

Mientras ella con inocencia te veía.

 

En tu rostro una sonrisa

Entonces se dibujó

Y aquella paloma blanca

Dentro de tu corazón voló.

 

Los números en recuerdos se habían convertido

Aquella materia una nueva historia llegó a ser

Y en aquella solitaria aula

Dos nuevas amigas se empezaban a conocer.

 

Tus enseñanzas fueron muchas

Pero más lo fueron los bellos recuerdos

Y aquella niña a la que un día regañaste

A Dios agradeció por haber encontrado

Una maestra, así como tú….

 La educación es uno de los pilares de la sociedad, sin esta labor fundamental el desarrollo de las sociedades se vería mermado, La educación está reconocida como uno de los cinco derechos culturales básicos dentro de la Declaración Universal de Derechos Humanos ya que es uno de los pilares para una vida digna.

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Redacción El Paisano

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